domingo, 8 de junio de 2014

EL AGUA, la cuna de la vida

Antes de nacer ya formamos parte del agua y ella es la porción más grande que compone nuestro cuerpo, entre un 70 a un 80 % somos agua. Configura, nutre y hace funcionar todos nuestros sistemas biológicos. Es el alimento líquido más importante para nosotros, mucho más que el sólido, podemos pasar días sin comer, pero no podemos pasar cierto número de horas si beber.

El agua es el remedio más antiguo usado por el hombre para sus dolencias: Los egipcios, hebreos, griegos, persas e hindúes la emplearon para tratar a sus enfermedades. Los chinos a. C., usaban los baños fríos. En Japón, el doctor Nakagami, publicó evidencias de que se utilizaba el agua fría como tratamiento ochocientos años antes de la era cristiana. Hipócrates estableció reglas para emplear el agua fría y caliente para tratamientos, que aún siguen vigentes. Entre los romanos estuvo muy generalizado el baño en todas sus formas. En la edad media, son los médicos árabes e hispano-árabes, como Avicena, quienes se sirven de ella aconsejando beberla a pequeños sorbos quince minutos antes de las comidas. En el siglo XVIII el italiano Lanzani, escribe sobre el uso interno y externo del agua, y en España el llamado médico del agua, el Dr. Pérez. Fueron los precursores que nos transmitieron los tratamientos aplicados mediante el agua, llamado “Hidroterapia”.[1]

Según las necesidades para restablecer la salud, la hidroterapia, rama de la hidrología que estudia la aplicación del agua sobre el cuerpo humano, concibió la forma de tomar el agua para las distintas dolencias, apareciendo los diferentes tratamientos terapéuticos. Siendo los principales:
ü  Baños de mar y de río: llamados talasoterapia cuando son de mar,
ü  Bañosde asiento, de tronco, chorros, envolturas, etc.
ü  Bañosde vapor y sauna
ü  Balneoterapia
ü  Terapias con agua fría y caliente ingeridas.

El agua ocupa un lugar principal en la belleza, la realza dándole luminosidad, frescura natural, en definitiva energía vital, porque impulsa nuestras ganas de vivir.  
Cada vez que puedas toma un baño en la playa o prueba en casa sumergiéndote en la bañera con sales e hierbas aromáticas y unas velas, es una delicia para el cuerpo y los sentidos estar contigo en el agua disfrutando de la belleza que aporta el agua. 

[1] Nota: Texto extraído del libro “Curso básico de Salud Integral Naturista” escrito por M. Álvarez Mudarra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario