A través del aire, el Sol proyecta
su energía sobre nosotros en forma de Luz; viendo sus efectos luminosos en toda la gama de colores en el arcoíris. En forma de Calor: invisible para el ojo humano, son los rayos infrarrojos. Y los rayos ultravioleta, de efectos
químico. De todos ellos son estos últimos los que nos
causan las quemaduras en la piel cuando nos excedemos en el tiempo de exposición.
Según las tradiciones orientales, junto con las energías solares, también recibimos otras energías cósmicas procedentes del Universo, llamadas “prana” o energía universal, impregnándolo todo y sin las cuales no habría vida sobre la tierra.
Generalmente nosotras consideramos que una forma de estar bella es tener una piel bonita, suave y con buen color o bronceada, pero no nos damos cuenta que eso es precisamente el efecto de una buena salud. Tomar el Sol es una tendencia natural del organismo, porque con sus rayos en nuestro cuerpo funcionan los procesos celulares, nuestros órganos y sobretodo nuestra sangre, que se verá provista de unas buenas defensas para luchar contra las enfermedades.
Una forma que los primeros naturistas desarrollaron y aún hoy se
practica es la Helioterapia o terapia del Sol, que consiste en tomar baños de Sol,
de luz y de aire. En los casos particulares en los que no se pueda tomar,
puede tomarse baños de luz.
Los baños de Sol:
·
Consiste en exponerse al Sol desnudos por un periodo de tiempo
diariamente.
·
Se comienzan por periodos cortos
no superiores a 15 minutos, hasta conseguir una pigmentación que nos proteja
para poder estar más tiempo. Mientras tanto usar crema solar.
·
Las mejores horas son las primeras de la mañana y las últimas de la
tarde.
Los baños de Luz:
·
Consiste en exponer a la luz del día, el cuerpo desnudo y recibir la
luz pero no el Sol.
·
Son recomendables para aquellas personas que no pueden exponerse al
Sol.
Baños de Aire:
·
Consiste en poner nuestra piel desnuda en contacto con el aire.
·
Tener en cuenta la temperatura y las corrientes de aires.
Los sitios preferibles son en la naturaleza, en lugares de playa y
montañas porque en ellos el aire es más puro y beneficioso para nuestra salud y
belleza.
Estudios recientes, realizados en la Universidad de Northwestern,
Ilinois, Estados Unidos, han revelado que el momento, la intensidad y la
exposición a la luz solar durante el día están relacionados con el peso
corporal. Correspondiendo a las horas más tempranas de exposición a la luz, la más brillante, con un menor índice de masa corporal y las horas más
tardes con mayor IMC de las personas.
Si una persona no recibe suficiente luz solar diaria, el reloj biológico
interno que regula los ritmos circadianos se verán alterados y con ellos el
metabolismo, pudiendo conducir a un aumento de peso. Aconsejando que se debe
recibir una luz brillante entre las ocho
de la mañana y el medio día, durante 20 a 30 minutos para influir en el IMC.
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